
En el año 1902 un joven inmigrante español llamado Alejandro Fernández García, salió en busca de una nueva oportunidad hacia una lejana tierra: América de Sur (Chile). Llegó al Fundo Pedregal, donde construyó su hogar y llevó a cabo un sueño en el rubro que lo apasionaba.
Más de cien años después de su llegada, es su familia quien continúa dedicada a la producción de cereales con la misma calidad y cariño que fue entregada por don Alejandro. Entre los granos cultivados, la avena, es una de las principales entradas de sus cosechas. Hoy uno de sus descendientes directos y su hijo, con su mismo espíritu emprendedor, instalaron un molino de avena llamado Agroindustrial Pedregal, AGROPEL, en los mismos terrenos que él llegó a colonizar.
En el comienzo del nuevo milenio AGROPEL prolonga su crecimiento con la implementación de nueva tecnología, frente a la Casona de don Alejandro, materializada en una fábrica donde se elaboran en forma industrial productos que recorren gran parte de Latinoamérica, entregando calidad, profesionalismo y dedicación.